Etapa 49: Gela – Agrigento (80 kms)

Hoy esperábamos volver a subir al ring para habérnoslas con Céfiro, pero al final no hemos tenido mucho combate. Sí que hemos tenido el viento de cara, pero con una intensidad mucho más moderada que ayer.
Hemos salido de Gela por la carretera principal, la SS115. Como ya dijimos, hay una ruta de bicicleta que une Siracusa con Trapani. La ruta aparece indicada como SIBIT, y generalmente está muy bien marcada, pero cuando se pierde la pista de los letreros nos cuesta reencontrarla. Unos kilómetros más tarde lo hemos conseguido.
La carretera principal no es muy cómoda de transitar. No tiene mucho arcén y lo poco que hay está cubierto de vegetación, generalmente cactus, chumberas o plantas espinosas, que nos acarician de vez en cuando.

El paisaje es bastante árido y muy similar a algunas zonas de España. Nos vuelve a recordar al valle del Ebro. De tanto en tanto aparece el perfil de un pueblo colgado en lo alto de un escarpe, como Butera.

Un poco más tarde un castillo medieval, el caso de Falconara, del siglo XIV.

También hemos visto unas cuantas construcciones de la II Guerra Mundial ya que esta zona se blindó ante un posible desembarco.
Hemos hecho una primera parada en Licata, una pequeña ciudad portuaria. El núcleo urbano se extiende a lo largo de las laderas de una colina hasta el mar. Junto al puerto está el barrio de pescadores, que aún conserva un cierto sabor auténtico. Por lo demás, la ciudad no llama especialmente la atención ya que los anodinos bloques de edificios de los años sesenta y setenta se han aporerado de la mayor parte del espacio urbano.

Hemos continuado el pedaleo alternando entre la SS115 y los caminos señalizados de la SIBIT.

Hemos parado a comer en Palma de Montechiaro. La ciudad queda encaramada en un alto promontorio y su aspecto no nos seduce especialmente, pero exhibe con orgullo el ser uno de los escenarios donde Giuseppe Tomasi di Lampedusa ambientó la novela El Gatopardo.

Continuamos nuestro camino entre campos de cereal, de vid y de olivos, los tres exponentes principales de la agricultura mediterránea.

Después de subir varias colinas, hemos empezado a ver en la lejanía la figura de Agrigento. Como casi todas las ciudades y pueblos de Sicilia, se encuentra encaramada en lo alto de una sierrezuela. Suponemos que es la consecuencia de haber sido un territorio en el que la gente que llegaba desde el mar no siempre traía buenas intenciones.

Nos hemos quedado en la parte costera del municipio de Agrigento, en un acogedor camping junto al famoso Valle de los Templos. Mañana visitaremos este conjunto arqueológico que conserva restos de varios de los muchos templos griegos que albergó la antigua Akragante. También aprovecharemos para pasear por el corazón de la moderna Agrigento. La temperatura es deliciosa y el turismo aún es escaso, así que podremos disfrutar cómodamente de los encantos del lugar.

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