Etapa 31: Roma – Anzio (77 kms)

Arrivederci Roma…
good bye… au revoir…

Como dice la canción, adiós Roma. Nos despedimos de ella con tristeza porque Roma, con su desbordante riqueza, siempre sabe a poco. Es una ciudad tan sobrecargada de arte, de historia, de rincones… que apabulla. Ayer nos dimos un buen paseo con las bicicletas por varios barrios de la ciudad. Es algo que recomendamos fervientemente. Las distancias entre sus lugares más emblemáticos se recorren fácilmente a pedales y el disfrute es máximo. Empezamos por la zona del Vaticano, subimos al Gianicolo, bajamos por Trastévere, cruzamos al monte Aventino para volver por Campi de´Fiori. Al final, más de veinte kilómetros que se nos hicieron una delicia.
Pero hoy nos ha tocado despedirnos y la salida de Roma, la verdad, se nos ha dado peor que la entrada. Todos los caminos llevan a Roma pero, cuando sales de Roma, ¿adónde llevan?.
Hoy no tenemos demasiadas fotos que mostrar ya que los lugares que hemos atravesado no nos han inspirado demasiado. Ha sido una sucesión de barrrios residenciales y carreteras con bastantes coches. Si pensáis en, por ejemplo, Móstoles os podéis hacer una idea muy aproximada. Aquí te das cuenta de que la forma de vida, el urbanismo, la cultura… entre España e Italia difiere muy poco. Y si comparamos los barrios periféricos de Madrid y Roma la semejanza es notable.

Además, hemos tenido que rectificar el recorrido varias veces. En un principio queríamos salir por la llamada Vía Pontina. Una vez en ella, hemos visto que es una carretera tipo autovía con un montón de tráfico. Hemos buscado alternativas cercanas pero todos los caminos de los alrededores están cerrados ya que, o son privados, o son parte de una reserva natural que llega hasta la costa. Finalmente, hemos decidido volver hacia atrás para tomar la Vía Cristóbal Colón. Esta es bastante más tranquila que la Vía Pontina. Por ella hemos llegado hasta el mar. Después ha sido fácil, solamente hay que seguir la carretera que avanza paralela a la costa. Esta parte del litoral está menos explotada que la zona norte, desde Civitavecchia. Aquí no hay apenas pueblos y los que aparecen están claramente orientados al turismo estival, por lo que ahora todo está muy tranquilo y se pedalea de maravilla.
Hoy dormiremos en un camping junto a la playa, a unos pocos kilómetros de Anzio. Desde la tienda se ven las cometas de la gente que hace Kite surf y se escucha el rugido del mar alentado por la incipiente brisa de la tarde.

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