Etapa 5: Valence-Port St. Esprit (102kms)

Hoy hemos hecho una etapa generosa ayudados por un intenso viento a favor. En algunos tramos hemos rodado a 30kms por hora sin demasiado esfuerzo y eso para nosotros es rodar a “toda pastilla”. El sol ha lucido casi todo el día pero la temperatura, sin ser mala, ha sido un poco fresca por el viento del norte.

Descansando en el camino
Descansando en el camino

El tramo de hoy nos ha gustado especialmente. Quizás haya ayudado el verlo con sol y no con lluvia, como estos días de atrás, pero no podemos quitarle méritos. Hemos pasado por varios pueblos medievales muy pintorescos como Cruas, Rochemaure o Viviers. También hemos pasado junto a Montélimar donde, como nos ha recordado nuestro amigo Michel de Lyon, es famoso el nougat, un dulce parecido a nuestro turrón de almendras o el guirlache. No hemos tenido ocasión de probarlo.

IMG_1374
Pedaleando frente a Rochemaure

Gran parte del camino hemos circulado por carreteras secundarias apenas transitadas y camino agrícolas. Toda esta zona está dedicada al cultivo de diversas frutas: manzanas, albaricoques, melocotones, cerezas… lástima que no sea época de ninguna de ellas. Al menos hemos disfrutado viendo muchos de estos árboles en flor. Nos gustan especialmente estas etapas que alternan caminos agrícolas con carreteras secundarias que cruzan pequeños pueblos. Son más entretenidas que los carriles bici rectos junto a canales y ríos aunque estos últimos también tienen tramos deliciosos.

IMG_1307
Camino junto a frutales

En una de las paradas del camino hemos conocido a dos hombres de raíz española. Uno de ellos descendiente de abuelos catalanes emigrados después de la Guerra Civil y el otro emigrante murciano de los años 60. El primero se metía con el segundo por su mal francés. Han sido muy divertidos y simpáticos. La verdad es que casi todos los días nos vamos encontrando con personas que se paran a hablarnos y preguntarnos cosas, algo que no nos había ocurrido en otros viajes por Francia.

IMG_1417
Paisaje cerca de Viviers

Hemos parado a comer en Viviers, un precioso pueblo medieval, después de más de 60 kms de pedaleo. Eran casi las 15:00h y a esas horas en Francia está todo cerrado. Menos mal que hemos encontrado una pastelería abierta porque traíamos un hambre considerable y no llevábamos nada para comer. De Viviers hemos continuado por la margen derecha pero unos ciclistas que pasaban nos han advertido que había partes del camino inundadas así que hemos cruzado un puente y hemos continuado por una ruta alternativa en la margen derecha.

Cruzando el puente a la margen izquierda
Cruzando el puente a la margen izquierda

Con el viento a favor hemos llegado rápidamente a Pont St. Sprit. Como después de este pueblo no parece que haya muchos lugares interesantes para parar y como ya llevábamos cien kilómetros pedaleados, hemos decidido hacer el final de etapa aquí. Este pueblo tiene mucho encanto. La entrada se hace por un puente medieval de considerable longitud que en su día debió ser una proeza constructiva. De hecho, dicen que el nombre del pueblo proviene de este puente que consideraban inspirado por la divinidad.

Puente de Pont St. Esprit
Puente de Pont St. Esprit

Hemos dado un pequeño y agradable paseo por sus calles. También hemos descubierto alguna información un tanto inquietante sobre el mismo. Por lo visto, en el año 1951, hubo un brote de psicosis colectivo en el pueblo. Muchos vecinos presentaron episodios de visiones y alucinaciones de consecuencias funestas para varios de ellos. Se investigó el caso y se culpó al pan de una panadería que podría haber contenido ácido lisérgico derivado de un hongo (L.S.D). Esa fue la explicación oficial durante bastante tiempo, pero en los últimos años cada vez hay más voces que atribuyen lo ocurrido a uno de los experimentos de la C.I.A durante la Guerra Fría. Por lo visto la C.I.A no lo ha desmentido así que algó habrá….

Calle de Pont St. Esprit
Calle de St. Esprit

Por el camino hemos tenido también alguna sorpresa más. Cuando vinimos en el TGV nos pusieron un documental de Werner Herzog titulado “La cueva de los sueños olvidados”. Es un fascinate reportaje sobre una cueva, descubierta en 1994, que contiene las pinturas rupestres más antiguas halladas hasta el momento y de una perfección técnica asombrosa. El documental acaba hablando de una central nuclear cercana a esta caverna en la que aprovechan el agua caliente sobrante de la misma para crear un microclima artificial en el que crían cocodrilos, caimanes y tortugas. En el documental se hace una reflexión comparando las pinturas de la cueva con estos animales monstruosos… Uno de nuestros compañeros en el tren, un ingeniero costarricense que está en Francia por trabajo, se quedó fascinado con la historia de los cocodrilos y se prometió ir a verlos. Pues mira por dónde, hemos pasado junto a este lugar y estamos muy cerca de la gruta en la que se encuentran las maravillosas pinturas. Se conoce como La Caverne du Pont d´Arc o cueva de Chauvet en honor a uno de sus descubridores. Actualmente es Patrimonio de la Humanidad y no se puede visitar por su delicada conservación. Casualidades de los viajes?

Cartel indicativo de la "granja de cocodrilos"
Cartel indicativo de la “granja de cocodrilos”

Bueno, mañana emprenderemos camino hacía Avignon, cruzando estos hermosos paisajes de l´Ardèche con aires provenzales y en busca de nuevas historias.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s